La protección para periodistas en Colima enfrenta un nuevo cuestionamiento luego de que Pablo Ávila Martínez denunciara que, un mes después de haber sido agredido, las medidas federales que solicitó siguen sin activarse.
El periodista no solo permanece sin ese respaldo. También tuvo que dejar, junto con su familia, la vivienda en la que residió durante más de 15 años, debido al temor de que pudiera ocurrir un nuevo ataque.
Ávila Martínez cuestionó que tampoco conozca avances en materia de investigación y justicia. Señaló que acudió ante la Fiscalía General de la República en Colima, donde presentó documentación médica, fue revisado de sus lesiones y acreditó su actividad como periodista para solicitar la protección.
Su reclamo también alcanza a la Fiscalía General del Estado. De acuerdo con su testimonio, uno de sus elementos tuvo contacto con el caso mientras recibía atención médica y recibió información sobre sus lesiones, pero después dejó de tener comunicación con él.
La agresión ocurrió el 24 de julio, afuera de su domicilio en Tecomán, donde dos hombres jóvenes lo golpearon frente a su esposa e hijos. El comunicador sostiene que el ataque estuvo relacionado con publicaciones realizadas en su labor informativa y que durante la agresión recibió un mensaje para que dejara de publicar. Hasta ahora, no se ha informado públicamente quién habría ordenado el ataque ni si esa relación con su actividad periodística ha sido acreditada judicialmente.
Ávila Martínez esperó un mes antes de denunciar públicamente la situación porque, explicó, busca evitar que las agresiones contra periodistas terminen normalizándose. Su señalamiento ocurre mientras el Congreso estatal exhortó al Ejecutivo a emitir la convocatoria para designar la Presidencia y Secretaría Ejecutiva de la Comisión General para la Protección Integral del Ejercicio Periodístico de Colima.





