La insuficiencia de recursos para infraestructura ha reducido la capacidad de los municipios de Colima para rehabilitar calles y avenidas, en un contexto marcado por el incremento en los costos del asfalto, la desaparición de programas federales y las restricciones para ejercer parte del presupuesto destinado a obra pública.
Especialistas en finanzas públicas señalaron que ayuntamientos como Colima, Villa de Álvarez, Tecomán y Manzanillo enfrentan un margen de maniobra cada vez menor para atender el deterioro de la red vial, debido a que gran parte de sus ingresos se destina al funcionamiento cotidiano de los servicios municipales.
El diagnóstico apunta a tres factores que han complicado el mantenimiento urbano: la eliminación de fondos federales que respaldaban proyectos de infraestructura, la disminución de recursos extraordinarios para los municipios y el fin de programas que financiaban obras de pavimentación y reencarpetamiento.
A estas condiciones se suman las reglas de operación de algunos fondos federales, cuyos recursos deben aplicarse únicamente en rubros específicos como agua potable, drenaje, electrificación o infraestructura social, lo que limita su uso para rehabilitar vialidades, incluso cuando estas presentan un deterioro considerable.
Otro factor que ha presionado las finanzas municipales es el aumento en el precio de la mezcla asfáltica, insumo indispensable para el bacheo y la pavimentación, lo que ha elevado el costo de los programas de mantenimiento en toda la entidad.
Especialistas advirtieron que, mientras no se amplíen las fuentes de financiamiento para infraestructura urbana, los municipios continuarán enfrentando dificultades para atender el rezago en calles y avenidas, especialmente después de la temporada de lluvias, cuando los daños al pavimento se intensifican.





