La tercera Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) del proyecto “Puerto Laguna de Cuyutlán, Nuevo Puerto Manzanillo” enfrentó un fuerte rechazo durante la consulta pública realizada en Colima, donde ambientalistas, pescadores, salineros, investigadores y organizaciones civiles cuestionaron la viabilidad ambiental de la obra y expresaron su desconfianza hacia las autoridades responsables de evaluarla.
La reunión, convocada para informar sobre el megaproyecto promovido por la Administración del Sistema Portuario Nacional (Asipona) Manzanillo, estuvo marcada por momentos de tensión. Los asistentes exigieron que las voces críticas pudieran participar en igualdad de condiciones y, tras varios reclamos, especialistas y representantes de colectivos lograron intervenir para advertir sobre los posibles impactos ecológicos, sociales y económicos de la ampliación portuaria.
Entre las principales inquietudes destaca el riesgo para la Laguna de Cuyutlán, considerada uno de los humedales costeros más importantes del Pacífico mexicano y reconocida como sitio Ramsar. Los participantes señalaron que el ecosistema alberga una amplia diversidad de flora y fauna, además de sostener actividades tradicionales como la producción de sal marina, de la que dependen alrededor de 200 familias en la entidad.
De acuerdo con la información presentada por los promoventes, el proyecto contempla el dragado de aproximadamente 98 millones de metros cúbicos de material para desarrollar nuevas plataformas portuarias. La primera etapa, con una duración estimada de siete años, incluirá dos terminales, infraestructura carretera y ferroviaria, áreas administrativas y un Centro de Investigación Ambiental Portuario, mientras que una segunda fase prevé ampliar el complejo hacia 2049 con tres terminales adicionales y nueva infraestructura logística.
La documentación también considera el cambio de uso de suelo en áreas forestales, con una afectación estimada de 21.87 hectáreas de manglar y 33.79 hectáreas de selva baja caducifolia. Especialistas advirtieron que estas intervenciones podrían modificar los flujos hidrológicos de la laguna, fragmentar hábitats y afectar zonas de reproducción de diversas especies, además de incrementar la contaminación lumínica y acústica derivada de las operaciones portuarias.
Durante la consulta también se recordó que en la zona se han registrado diversos derrames de hidrocarburos en años recientes, situación que, afirmaron los participantes, ha incrementado la desconfianza hacia nuevos proyectos de expansión. Los colectivos adelantaron que continuarán presentando observaciones técnicas y científicas durante el proceso de evaluación ambiental, al considerar que la obra podría generar impactos irreversibles sobre uno de los ecosistemas más importantes de Colima.





