La cadena canadiense Blue Diamond Resorts anunció el fin de sus operaciones en Cuba, una decisión que marca un cambio en la actividad turística de la isla, medida que entra en vigor de forma inmediata y fue atribuida a factores relacionados con las condiciones del mercado y limitaciones para el desarrollo de sus actividades.
La información fue difundida mediante un comunicado emitido por la firma Duval Communications, representante de la compañía en Canadá.
Blue Diamond administraba 62 hoteles bajo distintas marcas en colaboración con entidades estatales cubanas. Su participación estaba enfocada en la gestión de los establecimientos, sin ser propietaria de los inmuebles.
La salida de la empresa ocurre semanas después de la entrada en vigor de nuevas sanciones impulsadas por el gobierno de Estados Unidos.
Estas medidas buscan restringir operaciones económicas relacionadas con entidades vinculadas al Estado cubano.
Aunque la compañía no estableció una relación directa entre su decisión y las acciones de Washington, se conoció que desde febrero había comenzado una reducción gradual de sus actividades en el país.
Las sanciones estadounidenses han puesto especial atención en el Grupo de Administración Empresarial (Gaesa), conglomerado con presencia en sectores como turismo, comercio, telecomunicaciones y logística.
Funcionarios estadounidenses sostienen que estas acciones buscan “limitar el acceso a recursos financieros de estructuras controladas por el gobierno cubano”, mientras que La Habana considera que las medidas “afectan el desempeño económico de la isla”.
El retiro de Blue Diamond coincide con un periodo complejo para el turismo cubano: La industria aún se encuentra por debajo de los niveles registrados antes de la pandemia.
Datos oficiales indican que Cuba recibió cerca de 2.2 millones de visitantes internacionales durante 2024, una cifra distante de los más de 4 millones de turistas reportados en 2019.
A las dificultades para recuperar el flujo de viajeros se suman problemas relacionados con el abastecimiento de combustible, la disponibilidad de divisas, las limitaciones para importar productos y los cortes en el suministro eléctrico, condiciones que han impactado la operación de hoteles, restaurantes, servicios de transporte y actividades ligadas al turismo.
Canadá continúa siendo el principal mercado emisor de visitantes hacia Cuba.
La salida de Blue Diamond también coincide con ajustes y cancelaciones de rutas por parte de aerolíneas canadienses, situación que añade presión a una actividad considerada una de las principales fuentes de ingreso de divisas para la economía cubana.
Hasta ahora, el gobierno cubano no ha informado qué entidad asumirá la administración de los hoteles operados por la compañía canadiense ni ha detallado posibles cambios en contratos o esquemas de gestión.





