Los huracanes Polo y Rachel agravaron la erosión costera en El Paraíso, en Armería, Colima, donde el oleaje destruyó parte de viviendas, hoteles y restaurantes. Los ciclones dañaron 30 establecimientos de playa, dos hoteles y diez casas; una familia tuvo que abandonar su hogar ante el avance del mar.
El deterioro se acumula desde hace décadas. La playa ha perdido terreno frente al Pacífico y el agua alcanza construcciones que antes estaban alejadas de la costa. Hoy, calles y propiedades permanecen entre los escombros, mientras los habitantes intentan recuperar sus negocios turísticos después de cada fenómeno meteorológico.
La comunidad arrastra, además, una promesa de protección incumplida. Tras el paso del huracán Patricia, en octubre de 2015, el gobierno de Enrique Peña Nieto anunció 105 millones de pesos para reconstruir infraestructura y vialidades, levantar un muro rompeolas, construir un malecón y habilitar una zona comercial. Las obras no se concretaron como fueron anunciadas y, en junio de 2016, el Congreso de Colima pidió a las autoridades federales cumplir los compromisos.
El avance del mar responde a diversos factores. Angélica Jiménez, directora del Instituto para el Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable de Colima, explicó que el oleaje, las corrientes y las marejadas intervienen en la erosión, junto con el aumento del nivel del mar. También influyen las modificaciones humanas de la costa, que pueden alterar el movimiento de los sedimentos y debilitar las barreras naturales, como dunas y manglares.
Las proyecciones de la Estrategia Estatal de Cambio Climático estiman que el nivel del mar aumentará alrededor de 30 centímetros en Colima durante los próximos 25 años. Aunque los habitantes calculan que la playa ha perdido hasta 60 metros, Jiménez señaló que no existen estudios específicos para confirmar esa cifra y advirtió que cualquier reubicación debe sustentarse en evaluaciones de riesgo y vulnerabilidad.
La emergencia también alcanza a Tecuanillo, en Tecomán, donde seis inmuebles permanecen en pie, todos con daños, incluida una escuela primaria. El docente Luis Enrique Martínez reportó que algunas familias han tenido que desplazarse tras perder su patrimonio o fuente de empleo.
En El Paraíso, Protección Civil estatal reconoce que las viviendas y los negocios enfrentan una vulnerabilidad elevada por estar al nivel del mar. Su titular, Erik González Sánchez, consideró necesario evaluar una posible reubicación con otras autoridades. Mientras las decisiones siguen pendientes, los habitantes reconstruyen lo que destruye el oleaje y una familia ya tuvo que abandonar la comunidad.





