Tras dos años de solicitudes para establecer mesas de trabajo, la activista Lourdes Cárdenas, integrante de la asociación Defensa del Medio Ambiente y de los Recursos del Mañana (Demaren), exigió diálogo con las autoridades federales para abordar el proyecto de ampliación del puerto de Manzanillo y sus posibles efectos en la Laguna de Cuyutlán.
Cárdenas señaló que el colectivo Salvemos la Laguna buscaba presentar directamente sus argumentos técnicos sobre el proyecto y sostuvo que su postura no pretendía generar una confrontación con el Gobierno federal.
La activista planteó que la presidenta Claudia Sheinbaum y la titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Alicia Bárcena, conocieran los planteamientos de quienes cuestionaban el diseño actual de la obra, al considerar que se trataba de un proyecto de carácter federal.
También sostuvo que la presidenta podría no contar con toda la información relacionada con las posturas de los grupos que cuestionaban el proyecto. No obstante, manifestó su confianza en que finalmente serían recibidos por las autoridades federales.
Cárdenas aclaró que la defensa de la Laguna de Cuyutlán no significaba rechazar el desarrollo de Colima, sino buscar alternativas que permitieran impulsar la actividad económica sin afectar las actividades que durante años han dependido del cuerpo lagunar.
La activista también defendió el derecho a la protesta social y recordó que las manifestaciones habían formado parte de distintas luchas sociales. Sin embargo, insistió en que el objetivo principal del colectivo era que sus planteamientos técnicos fueran escuchados.
Su llamado se centró en abrir una mesa de diálogo antes de tomar decisiones sobre el proyecto, para que las autoridades conocieran directamente las propuestas y preocupaciones relacionadas con las posibles repercusiones ambientales, económicas y sociales en la zona.





