La organización de las marchas del orgullo LGBT+ enfrenta nuevos cuestionamientos en distintos estados del país, entre ellos Colima, donde colectivos han expresado preocupación por la participación cada vez más visible de actores políticos y gubernamentales en movilizaciones que históricamente surgieron como espacios de protesta social y exigencia de derechos.
Sobre este escenario, María José Flores Serrano, fundadora de la Alianza Nacional de Marchas, señaló que existe una tendencia creciente a incorporar intereses políticos dentro de eventos impulsados originalmente por la sociedad civil. Aseguró que esta situación ha generado inconformidad entre activistas que consideran que las causas del movimiento están siendo desplazadas por otros objetivos.
La representante de la organización, que reúne más de 268 marchas en 28 estados del país, sostuvo que las movilizaciones nacieron para visibilizar problemáticas como la discriminación, los crímenes de odio y la falta de acceso a derechos, por lo que consideró incompatible que se conviertan en plataformas de promoción gubernamental o partidista.
De acuerdo con Flores Serrano, las inconformidades observadas en Colima forman parte de una discusión que también se replica en otras entidades. Afirmó que diversos colectivos han denunciado intentos por influir en la organización de las marchas o utilizar estos espacios para fortalecer proyectos políticos ajenos a las demandas de la comunidad LGBT+.
La activista consideró que, con el paso de los años, algunas movilizaciones han dejado en segundo plano temas relacionados con derechos humanos para dar mayor protagonismo a actividades institucionales, promocionales o turísticas, una situación que, dijo, preocupa a organizaciones independientes.
Ante ello, adelantó que la Alianza Nacional de Marchas analiza la creación de un mecanismo de acompañamiento para observar el desarrollo de estas movilizaciones en distintas entidades del país, documentar posibles casos de intervención partidista y respaldar a colectivos que buscan mantener el carácter ciudadano de las expresiones del orgullo LGBT+.





