El rechazo de envíos de mango mexicano en Estados Unidos por presencia de larvas comienza a generar efectos en la cadena productiva, con implicaciones para estados exportadores como Colima, donde este cultivo representa una actividad relevante.
Durante los primeros meses del año, Chiapas, Oaxaca, Guerrero y Michoacán acumularon pérdidas por más de 928 toneladas de fruta que no lograron ingresar al mercado estadounidense, con un valor estimado en 1.2 millones de dólares, de acuerdo con datos oficiales y del sector agrícola.
El fenómeno ocurre en plena temporada alta de exportación, lo que incrementa la presión sobre productores de otras entidades. En el caso de Colima, con una producción superior a las 56 mil toneladas anuales, el comportamiento del mercado y las medidas sanitarias en Estados Unidos se vuelven factores determinantes para su comercialización.
Registros del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria indican que marzo concentró el mayor número de huertos afectados por plagas, con 88 casos reportados, lo que representa un incremento significativo frente al mes anterior.
El problema ha sido atribuido a posibles fallas en los controles sanitarios aplicados a los cargamentos, como el tratamiento térmico requerido para exportación o el manejo de sistemas de control de insectos, lo que facilita la detección de larvas en inspecciones internacionales.
Aunque las restricciones se han concentrado en cuatro estados, especialistas advierten que el riesgo de que se amplíen a otras entidades exportadoras, entre ellas Colima, podría impactar uno de los productos agrícolas con mayor presencia en el mercado exterior.





