Ante la omisión de las autoridades a sus demandas, ejidatarios de Armería cerraron un cuarto pozo que suministra agua potable al puerto de Manzanillo, afectando a más de 70 mil personas.
El grupo, encabezado por el presidente del ejido, Guadalupe Magaña, aclaró que el movimiento no pretende interrumpir el suministro a la ciudad, sino garantizar los derechos de Armería sobre el recurso y compensar el efecto que la extracción ha tenido en la producción agrícola y el desarrollo local.
Durante la protesta, participó el párroco de la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, Jesús Mendoza, quien ofreció su respaldo moral a los campesinos y lamentó el deterioro del municipio, señalando que Armería perdió prosperidad agrícola y comercial desde que el agua comenzó a extraerse hacia Manzanillo.
Los ejidatarios reiteraron que mantendrán su movimiento hasta lograr una mesa de negociación con autoridades estatales y municipales que atienda sus demandas y garantice un uso más equitativo del recurso hídrico.
El conflicto refleja el malestar histórico de la comunidad y la necesidad de soluciones que permitan un reparto justo del agua entre el municipio agrícola y el puerto, buscando proteger la actividad económica y la producción local.
El cierre forma parte de un movimiento que comenzó con la clausura de dos de los siete pozos disponibles, y ante la falta de respuestas por parte de las autoridades, los ejidatarios ahora suman cuatro pozos apagados como medida de presión para abrir un diálogo formal.





