Un conflicto entre autoridades municipales y ambientalistas escaló a los tribunales en Manzanillo, luego de que integrantes de Tortugario Manzanillo A.C. promovieran un juicio de amparo para impedir la aplicación de un reglamento que, aseguran, podría desplazar a la sociedad civil de un proyecto de conservación construido durante más de 25 años.
La organización sostiene que las nuevas disposiciones aprobadas por el Ayuntamiento permitirían una mayor intervención del gobierno municipal en la administración y operación del campamento tortuguero, una situación que consideran riesgosa para un modelo que ha funcionado mediante la participación de voluntarios, especialistas, investigadores y ciudadanos comprometidos con la protección de las tortugas marinas.
El recurso legal surge en medio de preocupaciones por posibles restricciones a actividades de educación ambiental, investigación científica y participación comunitaria, pilares que han sostenido el trabajo del Tortugario desde su creación. Los integrantes del proyecto advierten que el reglamento podría modificar la toma de decisiones en temas que históricamente se han basado en criterios técnicos y de conservación.
Más allá de la disputa jurídica, la organización solicitó formalmente la apertura de una mesa de diálogo para revisar el contenido de la normativa y evitar que el conflicto derive en afectaciones a las labores de protección de especies marinas. Hasta ahora, el proceso judicial sigue en curso mientras se analiza la legalidad de las disposiciones impugnadas.
Los ambientalistas argumentan que los resultados obtenidos respaldan el modelo ciudadano de conservación. Tan solo en la temporada más reciente se resguardaron 2 mil 58 nidos y se logró la liberación de más de 144 mil crías, cifras que colocan al proyecto entre los esfuerzos de protección más relevantes del litoral colimense.
El caso ha reabierto el debate sobre los límites de la intervención gubernamental en iniciativas ambientales impulsadas por la sociedad civil. Para los promoventes del amparo, el fondo de la controversia no es únicamente administrativo, sino la defensa de un esquema de conservación que durante décadas ha operado con participación comunitaria y respaldo científico.
Mientras se resuelve el juicio, el futuro del Tortugario permanece en el centro de una discusión que enfrenta dos visiones sobre la gestión ambiental: la administración institucional de los proyectos y la permanencia de modelos ciudadanos que han demostrado resultados en la preservación de especies protegidas.





