Hasta 2024, la Policía estatal de Colima sufrió una reducción del 8.4 por ciento en su presupuesto, pese a los índices de violencia que registraba la entidad y que durante los últimos meses se han recrudecido. La disminución de recursos ocurre en un contexto donde la seguridad pública enfrenta desafíos crecientes, especialmente en zonas estratégicas como Manzanillo.
En paralelo, el gasto del gobierno estatal en viáticos nacionales aumentó de manera sostenida desde la llegada de Indira Vizcaíno en noviembre de 2021, alcanzando su punto más alto en 2024. Mientras que en 2021 se destinaron 796 mil 395 pesos, para 2022 el monto subió 57.6 por ciento, llegando a 1 millón 255 mil 323 pesos, y continuó creciendo en los años posteriores.
Este incremento en viáticos evidencia una asignación de recursos centrada en desplazamientos y viajes oficiales, en contraste con la reducción de fondos destinados a la seguridad pública, lo que ha generado cuestionamientos sobre las prioridades financieras del gobierno estatal frente al aumento de la criminalidad.
Una de las zonas estratégicas de la entidad y actualmente disputada por grupos delincuenciales es Manzanillo, debido a la intensa actividad portuaria que registra, ya que concentra cerca del 30 por ciento de las importaciones marítimas del país, lo que incrementa la presión sobre las fuerzas de seguridad locales.
El contraste entre la reducción de recursos para la Policía y el aumento de los viáticos plantea interrogantes sobre la capacidad operativa de las fuerzas de seguridad y la efectividad de las estrategias de prevención implementadas en la entidad.
Especialistas en seguridad han señalado que la falta de inversión suficiente en la policía limita la vigilancia y el combate al crimen, mientras que los recursos destinados a viáticos reflejan decisiones administrativas que no se enfocan directamente en proteger a la ciudadanía.





